domingo, 18 de diciembre de 2011

Rumbo a la catástrofe

Día a día, personas de todas las partes del mundo sufren de manera ilícita e inconscientemente el mismo robo, la misma barbarie. Paso del lujo a la estafa, de tenerlo todo a no tener nada. Y, increíble pero cierto, está totalmente preparado.

No sé si saben a lo que me refiero, pero todos y cada uno de ustedes seguro que ha sentido en sus propias carnes cuán ruin y despiadado robo. ¿Quién, de repente, ha visto como su móvil expira sin motivo aparente, o su ordenador, incluso una bombilla? He aquí la obsolescencia programada.

Algunos tratan este hecho como banal diciendo que es el motor de la economía, lo que nos hace subsistir. Eso es cierto, no hay otra cosa que sustente al mundo salvo el comercio masivo y desmedido. Pero la pregunta es, ¿qué harán los dueños de las multinacionales con todo el dinero cuando no haya una tierra donde vivir?. o también. ¿qué haremos nosotros con nuestros codiciados aparatos cuando no tengamos sitio donde disfrutarlos?

Sí, la obsolescencia lleva intrínseca muchos problemas de contaminación. Millones de fábricas elaborando productos sin parar cada día, llenando nuestros cielos y aire de humo y gases contaminantes, para que luego, poco más tarde de 18 meses, esa producción se vaya a la basura de manera programada, no por un fallo, sino simplemente para que la gente siga consumiendo y consumiendo, sin pensar en nada más que tener un nuevo iPhone, iPad o mil productos más similares de la misma compañía o competencia. ¿Nadie se pregunta que provoca?

El dato es escalofriante: alrededor del mundo, en tan sólo un día se generan 7 000 000 000 kg de desechos. 7 000 000 000 kg de aparatos electrónicos diarios que van a parar a contenedores y después al basureros, en cualquier otro sitio. Desechos que no son biodegradables, que cuando se extinga nuestra especie seguirán aquí, porque con el ritmo que llevamos es imposible que desaparezcan. Totalmente imposible.

Nosotros no somos totalmente responsables, solo en parte. De hecho, diría que nosotros tenemos más culpa que los fabricantes, ya que este proceso se repite una y otra vez porque hay gente que compra una y otra vez los productos. La pescadilla que se muerde la cola. Pongamos fin a esta masacre, si no es por nosotros, por nuestros descendientes.

Os recomiendo un buen video, 
Documental de RTVE sobre la obsolescencia programada.
Muchas gracias por su atención y propongan un mañana mejor.

5 comentarios:

  1. Hola Luís, soy Juan Ruiz. Acabo de leer tu artículo y de ver el vídeo entero. Escribes muy bien y transmites muy bien el mensaje; y el hecho de incluir el vídeo en tu post hace que la información "cuaje" mucho mejor.
    Sin embargo, he de decir que no estoy de acuerdo en eso de que los consumidores tenemos más culpa que los fabricantes, pues la mayoría de los consumidores no están bien informados ni tan organizados, lo que les hace vulnerables. Además, si se nos funde una bombilla, ¿qué vamos a hacer, quedarnos a oscuras solo porque no queremos contribuir a la obsolecencia programada? La respuesta es: No, debemos comprar bombillas de larga duración. Pero para cubrir esa demanda necesitamos oferta, y la oferta es asunto de los fabricantes.
    Por supuesto, los consumidores debemos reducir, reciclar y reutilizar cuanto se pueda, pero hay que admitir que los productores tienen más poder en la cadena que nosotros.
    Por suerte, con internet y las nuevas tecnologías, los consumidores inteligentes (los que no pasan de todo) pueden organizarse y combatir a los fabricantes codiciosos. Espero que cada vez más gente se una a este movimiento.

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    1. De acuerdo que en el caso de la bombilla no te queda otra alternativa que cambiarla. Pero yo me refiero a la gente que una y otra vez compra ropa, móviles o no sé, mil cosas que aún tienen utilidad y solo por modas y por nuevas tendencias se cambian. Si esas personas bajaran el ritmo de compra, los productores tendrían un gran stock y deberían bajar el ritmo también de producción. La obsolescencia programada es un problema que existe, pero mucho peor es desechar un producto antes de que llegue esa obsolescencia, y eso está a la orden del día. ¿Cuánta gente tiene un Iphone simplemente porque quiere tenerlo, no por necesidad? Muchísima, y así con todo. La verdad es que hay que hacer algo y tener en cuenta cómo podemos nosotros luchar, dejando de echar balones fuera, que eso ya está muy visto

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    2. Por cierto Juan, gracias por comentar, un abrazo

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  2. Luis, enhorabuena por tus dos artículos. Me he hecho seguidora de tu blog (soy Halcón en blogger). Yo también tengo un pequeño blog donde de vez en cuando escribo reflexiones, citas, comentarios...Me gusta mucho como escribes y me anima mucho saber que gente de tu edad es conscientes de problemas que otros mucho más adultos que tú ni siquiera se plantean, me enorgullece conocerte. Sigue así, solo con gente como tú otro mundo con el que muchos soñamos será posible. Victoria Ramos.

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    1. En primer lugar, gracias por leerlos y por seguirme. Es un sitio donde puedo decir un poco lo pienso sobre temas interesantes, y por eso le pongo más o menos empeño. Se trata de sentido común, si los adultos no lo piensan es porque no lo tienen. Gracias de nuevo, pero no es para tanto jajajaja. Sí, nosotros (los jóvenes) podemos cambiar el mundo, solo hay que ponerse, que no es poco. Un beso, Luis

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