Día a día, personas de todas las partes del mundo sufren de manera ilícita e inconscientemente el mismo robo, la misma barbarie. Paso del lujo a la estafa, de tenerlo todo a no tener nada. Y, increíble pero cierto, está totalmente preparado.
No sé si saben a lo que me refiero, pero todos y cada uno de ustedes seguro que ha sentido en sus propias carnes cuán ruin y despiadado robo. ¿Quién, de repente, ha visto como su móvil expira sin motivo aparente, o su ordenador, incluso una bombilla? He aquí la obsolescencia programada.
Algunos tratan este hecho como banal diciendo que es el motor de la economía, lo que nos hace subsistir. Eso es cierto, no hay otra cosa que sustente al mundo salvo el comercio masivo y desmedido. Pero la pregunta es, ¿qué harán los dueños de las multinacionales con todo el dinero cuando no haya una tierra donde vivir?. o también. ¿qué haremos nosotros con nuestros codiciados aparatos cuando no tengamos sitio donde disfrutarlos?
Sí, la obsolescencia lleva intrínseca muchos problemas de contaminación. Millones de fábricas elaborando productos sin parar cada día, llenando nuestros cielos y aire de humo y gases contaminantes, para que luego, poco más tarde de 18 meses, esa producción se vaya a la basura de manera programada, no por un fallo, sino simplemente para que la gente siga consumiendo y consumiendo, sin pensar en nada más que tener un nuevo iPhone, iPad o mil productos más similares de la misma compañía o competencia. ¿Nadie se pregunta que provoca?
El dato es escalofriante: alrededor del mundo, en tan sólo un día se generan 7 000 000 000 kg de desechos. 7 000 000 000 kg de aparatos electrónicos diarios que van a parar a contenedores y después al basureros, en cualquier otro sitio. Desechos que no son biodegradables, que cuando se extinga nuestra especie seguirán aquí, porque con el ritmo que llevamos es imposible que desaparezcan. Totalmente imposible.
Nosotros no somos totalmente responsables, solo en parte. De hecho, diría que nosotros tenemos más culpa que los fabricantes, ya que este proceso se repite una y otra vez porque hay gente que compra una y otra vez los productos. La pescadilla que se muerde la cola. Pongamos fin a esta masacre, si no es por nosotros, por nuestros descendientes.
Documental de RTVE sobre la obsolescencia programada.
Muchas gracias por su atención y propongan un mañana mejor.